No sé a cuento de qué ha venido éste miedo a atormentarme éstos días. Ahora, para qué. Para qué puñetas va a servirme estar asustada. Para nada. Nunca sirve para nada. Así que a lo mejor hago lo que he hecho siempre. Tragarme el miedo, masticarlo, digerirlo, escupirlo en forma de mala uva. En forma de cojones. De ovarios. De arrestos, que se decía antes.
Así me lo he tragado siempre. Así he avanzado muchas veces, a trompicones, a saltos, a golpes. Sin miedo -notengomiedo, notengomiedo, notengomiedo-, por mis huevos, sin miedo. Así, lo he usado de combustible. Gasolina de miedo. Alimento de miedo. Miedo digerido, transformado.
Así he aprendido yo a protegerme de él, que siempre ha sido el mismo: miedo a no ser capaz.
Éstos días de pasar calor tirada en el sofá, le ha dado por volver, a mi miedo. Entró por las rendijas de las persianas. Entró caliente, como siempre, y me subió desde los pies. Estaba medio dormida, y al principio no me di cuenta. Pero siguió subiendo, y me agarró la tripa. Entonces me faltó el aire, y me tuve que levantar.
Fuera, cabrón, le dije.
Fuera.
Me salieron dos lágrimas gordas y noté un dolor en el pecho. De pie, frente al miedo, noté que me estaba haciendo pequeña.
Así que abrí la boca y me lo tragué.
Ñam, ñam.
Pero no se dejaba masticar. Se me escapaba entre los dientes. Se me salió de los labios.
Lo intenté una vez más. Pero mi cuerpo no respondía. Mi estómago no quería tenerlo dentro. No quería tener dentro a éste miedo cabrón, ahora no, no puedo, no puedo hacer el esfuerzo de digerir, digerir y transformar el miedo en algo positivo, en algo que me haga avanzar, adelante, aunque sea a golpes, adelante.
Me dejé caer en el sofá. El miedo se había parado, enorme, fuerte, frente a mí.
No te quiero, le dije. No me sirves. Ahora tengo otro combustible.
Olvídame.
Me debió golpear, mi miedo, rabioso. Y me dejó inconsciente un rato. O dormida.
Se movió entonces mi pequeño, dentro de mi, con fuerza, y me despertó. Fui a lavarme la cara, y entonces la vi, en el espejo del cuarto de baño. Ví a ésta que me mira ahora.
A ésta, la que no tiene miedo. La que va a hacer lo que le toca hacer, lo que quiere hacer, sin miedo. Sin tragar nada. Sin golpes.
A ésta. La que es, más que nunca, capaz.



15 comentarios:
Eso es! con un par, coñio!
Pues sí. Esa mirada no tiene miedo. Vamos que si puedes tú... El miedo es como el dolor: es una cuestión de pulso, de controlarlo. Si no lo puedes tú, te puede a ti. Y tú eres mucho más guapa que él. Hala.
Venga, niña, como dice Pilix, con un par. De eso, y con varias docenas de gente que te quiere mucho, y que si quieres, colaborará en levantar barricadas contra el miedo. Y contra lo que sea.
A ésta le daba yo un achuchón que no dejaba espacio entre barriga y barriga para miedos. Me ha gustado mucho una cosa: ahora tienes otro combustible. Uno mucho más poderoso. Mucho ánimo. A mí no me cabía ninguna duda de que sí eras capaz... ahora ya menos de ninguna.
Un abrazo, el de antes, el achuchón.
Algunos seres humanos atenazan a los demas con el miedo y su triunfo es ese precisamente: darles miedo. Pero a veces somos nosotos solitos los que nos vencemos por el miedo, cuando podríamos ganar la batalla sólo con vencer al miedo.
Es fácil decirlo, pero no hacerlo.
El miedo es uno de nuestros mayores rivales...para todo. Dudo, lo harás muy bien y tal y como dices ahora tienes otro combustible. Ya verás, nos lo contarás y sonreirás cuando te releas. Estoy absolutamente convencida.
Es verdad lo que dice brujaroja, yo no me creo que alguien con esa mirada tenga miedo. ¡Ánimo!
Pues yo creo que el miedo es necesario, que nos hace avanzar, que nos aporta una carga extra de adrenalina para seguir peleando. Y a mí esa mirada tampoco me parece que esconda temor, al contrario, me da un poco de miedo.
Un abrazo
Rafa
¡Dí que sí, con dos deloquesea! >_<
A todos nos pasa, corazón, pero estoy seguro de que lo vas a hacer de puta madre. Te imagino haciéndole una cuna de cuentos a Minichico con los que crecerá alegre e ilusionado por todo... Me parece que va a ser un chavalote bastante afortunado ;)
Mola el primerísimo primer plano xD
vaya, pensé que era la única idiota que se comía el miedo para que desapareciare y me salía en forma de cabreo y el cabreo me hacía avanzar por pelotas. no tengo claro que sea la mejor técnica, asique me alegro mucho de que ahora tengas otro combustible menos contaminante.
tu forma de expresión genial como siempre.
y esa mirada dice de todo menos miedo, así que si es la tuya, sigue mirándote así.
un abrazoo de los que dice fusa que no dejan espacio al miedo entre tu barrigota y mis costillas.
No tengas miedo cariño que si este irresponsable que te escribe hace de padre más o menos bien tu vas a ser una madre estupenda y más allá...
En otro orden de cosas ( no insisto en lo de la calidad literaria de cualquier cosa que haces por evidente y sabido) este fragmento tirilla-de ojos que nos muestras es francamente atractivo, dicho sea con todos los respetos y desde mi condición de esposo y papi de familia...vamos, que aunque vivieras en un país sometido a la ley coránica ( donde sólo se te vería ese trocito) triunfabas más que la cocacola, reina...
Un abrazo
creo que si me hiciera las cejas, podría pasar por mi cara pefectamente :P
Ánimo hermana, que todo va a salir muy bien. No sabes la rabia que me da no poder estar allí y cogerte de la mano. Aunque esté aquí, estoy siempre allí, contigo.
Un beso muy grande (y otro de Amaya)
Así me gusta, valiente, sin miedo y a por todas. Sé que eres dura de pelar, y aunque a veces las hormonas nos jueguen malas pasadas y nos hagan creer débiles, yo sé que tu eres fuerte. Ánimo y a comerse el mundo!
Por cierto, bonitos ojos :)
No es mas valiente el que no tiene miedo, sino el que sabe enfrentarse a él y superarlo.
Ese tal miedo, tiene los días contados. Muchos animos, valor y al toro!
He leído en el blog de Brujaroja que el miniChico se retrasa. Mucho ánimo desde aquí, que eso de la barriguita debe de ser duro por momentos.
Una tocaya tuya ;)
Sin palabras, como siempre, me dejas sin palabras... gracias
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