jueves 28 de febrero de 2008

back to the future

Veníamos ésta mañana mi barriga y yo conduciendo hacia Villatomarpor a sesenta por hora. Había una niebla de mil pares de huevas de congria, y no se veía nada. Así que ando despacito, siguiendo los dos puntitos naranjas de delante, que supongo que es un camión. En el último tramo de la carretera nacional, la niebla se disuelve un poco y puedo ver unos árboles fantasmales a los lados de la calzada. Luego la niebla se vuelve a cerrar, y casi ni veo los dos puntitos naranjas del camión que me precede.
-Agárrate- le digo a mi barriga- ésto es un bucle espacio-temporal, fijo. Ahora el Laguna se convierte en un DeLorean y aparecemos en mil novecientos setenta o por ahí. Calculo que mi entrada en el pasado familiar supone un desajuste tal que al final mis padres no se casan, y no nazco, o alguna hecatombe por el estilo. Y no sé cómo haremos para arreglarlo, porque yo no sé tocar "Johnny be good".
Pero no. El Laguna sigue siendo un Laguna y enseguida distingo el cruce de Villatomarpor. Mierda. Hoy que estaba yo poseída por el espíritu aventurero de Marty McFly.
Según entro a laOfi, ElNotas sale de su despacho con cara de urgencia y me "comenta" que "habría que" ordenar el expediente de las obras de la Ermita. Le digo que vale demasiado pronto: el expediente en cuestión consta de dos cajas de cartón de esas definiclas unisystem llenas hasta reventar de papeles. ¿Orden? Ninguno. Pero bueno, para ésto me pagan. Mierda otra vez. Hoy necesito al espíritu de Mónica Geller, y no el de Marty. Aún así me pongo manos a la obra y en cuatro horitas hemos pasado de estonohaydiosqueloentienda a Cronología Detallada de las Actuaciones en torno a la Obra de la Ermita con Dossier Adjunto de Documentos relacionados según Fecha de Entrada en Registro. Chin pún. Creo que me he ganado los garbanzos de hoy.
El día transcurre sin más, y por la noche ElChico me pone ojitos porque quiere ver el Barça-Valencia que echan por la tele. Para mí el único aliciente del partido es que sale Yayá Touré (qué bueno está el hombre, del derecho y del revés). Pero como a la media hora han enfocado muy poquito a Touré Yayá (cómo me gustas, tío, por delante y por detrás), y además la voz del comentarista éste de Telecinco que se parece a Sarkozy me pone un pelín nerviosa, me voy a la cama prontito.
-Vaya día tonto- me dice la almohada. Pues sí. No he descubierto un continente, ni he coronado ningún pico inexplorado, ni he inventado ninguna vacuna contra los males de este siglo.
-Algunos vivimos así, -le digo a mi barriga,- y vale más que lo sepas pronto. En general, el mundo es una caca bastante grande, y los mindundis sólo sobrevivimos si aprendemos a ver las pequeñas cosas bonitas que pueden llegar a crecer entre la basura. Yo últimamente ando entretenida, esperando a que nazcas para ver tu sonrisa. A ver si mañana hay más suerte y pillamos el bucle espacio-tiempo entre la niebla. Igual aterrizamos dentro de veinte años y constato que eres un tipo feliz - .
Saludos, torpes.

miércoles 20 de febrero de 2008

en la sala de espera del bombo´s club

Aquí estoy, esperando a la matrona para que me diga por qué me duele tal y cual víscera y si es normal aborrecer el olor a frito que tantas alegrías me daba en tiempos.
Tengo delante a cinco mozas que gozan, como yo, de la incomparable dicha que supone la espera de la realización del milagro de la vida.
Cuatro de ellas van con los felices papis pegados a la costilla. Otra está sola, y mientras goza de la incomparable dicha que supone blablablá, lee -oh, dios mío, no puedo creerlo- Suave es la noche, de Scott Fitzgerald. En la sala reina un silencio nervioso.
Una de las tías, decidida a romper el hielo, le pregunta a la que tiene al lado:
-Y lo tuyo, ¿qué es?
-Eh... no sé todavía.
- Ah, yo tampoco. Pero el padre quiere que sea niño.
El aludido padre sonríe un poco sonrojado y asiente tímidamente:
-Sí, niño, niño...
Otra se decide a expresar el sentir popular en voz alta:
- Pues a mi me da igual. Que venga sano, con todo en su sitio, es lo importante.
Todas, incluso la del libro, asentimos con una sonrisita esperanzada, porque, durante la incomparable dicha que supone la espera de etecé etecé, el acojone es el estado emocional predominante. Vamos, que, efectivamente, estás todo el tiempo pensando en que venga sano, niño o niña, pero sin problemas.
- Pues yo, lo que quiero es que me salga normal- dice un padre, en voz bastante alta.
Sí, claro, asentimos las del bombo´s club: normal, sano, un bebé feliz... Pero el hombre está decidido a matizar:
- Que lo que no quiero es que me salga maricón. - Y suelta una risotada, mientras a su parienta le sube el rojo desde el cuello hasta la raíz del pelo.
Toma ya. Silencio incómodo. Unas miran al suelo, otros al techo. La del libro se abstrae con Mr. Fitzgerald, qué lista ha sido, la muy jodía, el próximo día me traigo algo para leer.
Yo es que no me puedo estar callada:
- Ya. Pues yo lo que no quiero es que me salga jilipollas. Que no le guste Gran Hermano, ni me monte el número para ir a un cásting de Supermodelo o de Operación Triunfo. Que no robe meriendas en el recreo bajo amenaza de paliza, ni ahorre para ponerle un alerón-tendedero al buga color morado tunero... Claro, que eso no sé si depende mucho de la genética. Más bien será cosa de la educación que le demos sus padres.
Sigue reinando el silencio. El padre-que-sólo-engendra-heterosexuales me mira fijamente, se ha debido sentir aludido. La enfermera sale a llamar a la siguiente, mientras ElChico me da una palmadita en la rodilla y me mira con cara de "ésta es mi torda".
Yo me recuesto bien espatarrada en el asiento y continúo sumida en la incomparable dicha que supone la espera de patatín patatán.
Saludos, torpes.

viernes 15 de febrero de 2008

la culpa es de los padres, que las visten como putas

Me estoy leyendo "Nieve" de Orham Pamuk, y me está gustando.
Habla de Turquía, de la confrontación entre la ley coránica y el estado laico, del asunto del velo en las mujeres... Da qué pensar. Hay un parrafito que expone la teoría de que el velo y el burka velan por la integridad de las mujeres y las alejan de la esclavitud de los cosméticos del mundo occidental, de las dietas y operaciones en busca de un cuerpo que no es el tuyo, etc. Es decir, que, al ir tapadas, da igual tener ojeras, arrugas, celulitis. Repito: da qué pensar.

Sí, es una máxima de lo más triste. Pero hay que fijarse en que las occidentales, que tanto despreciamos el mundo islámico por la discriminación galopante que viven sus mujeres, también vivimos otro tipo de tiranía. Y, a estas alturas, esa tiranía, queridas, es autoimpuesta en un gran número de casos. O sea, que obviedades aparte (a todos los hombres les gustan las tías buenas, nos ha jodío, como a las tías nos pone más Clooney que Woody Allen), somos nosotras las que nos imponemos dietas estrictas, ejercicios martirizantes, y las que nos dejamos la cutre nómina -que encima es la mitad de la de ellos- en cremas que nos prometen el cutis de la Carla Bruni-Sarko. Pero va más allá el asunto: ésta sociedad tele-idiota ha creado la moda de la igualdad jilipollas: o sea, que ahora también los hombres se tienen que "cuidar": hacerse la cera, las uñas, mechitas rubias... Cuidarse, que yo sepa, no es eso, sino lo que hacía mi mamá conmigo. Y no usaba cellullase-star.
A pesar de todo, y desde mi ignorancia escasamente documentada, me parece obvio que el velo obligatorio descojona la capacidad crítica de cada cual, es decir, que anula mi derecho a elegir entre axilas depiladas o sin depilar. (Coño, ¿no son mis sobacos? Pues ya veré yo si me gustan suaves o frondosos). Es decir, que llevar velo puede ser una decisión legítima, vale, si la toma cada una con su circunstancia, y no por imperativo legal.
Por otra parte, es de cajón de madera de pino que el tema no es el trapito en sí, sino que es la punta de un iceberg gordísimo: por debajo está la condición femenina en los países árabes. Y, amiguitos, sí, hay que leer, viajar, documentarse y no opinar a la ligera -como aquí la menda está haciendo con dos cojones-, pero tampoco hay que confundir churras con merinas: que una cosa es la cultura y otra los derechos humanos fundamentales.
De todas formas, aquí en Espain, desde donde escribo, ya no llevamos pañuelito ni falda por debajo de la rodilla, como hace treinta años -que no son tantos- pero hay asuntillos que siguen atufando. Una, que vive en un entorno rural, sabe que, todos los veranos, en las fiestas de los pueblos, hay un porcentaje nada desdeñable de violaciones. Y muchas quedan impunes, aunque es cierto que cada vez se denuncian más. Pero en el pueblo, el juicio paralelo del bar de Trini no siempre deja en buen lugar a las víctimas. Y es que, Jenni, so zorrupia, si no querías tomate, pa qué te fuiste a la era con Tomás. Ojito.
Casos menos extremos y que no se circunscriben al medio rural: el señor que te babea el escote -hola, hoooola, tengo los ojos aquí arriba-, el alguacil que me dedica todas las mañanas el piropo-insulto tipo "ayyy...te darán o no te darán lo que te tienen que dar, rica estás, te daba yo..." ¿Porqué tiene una que escuchar esas cosas y sentirse halagada? ¿Es que no se dan cuenta de que es igual de "sensual" que un perro frotándose los huevos contra tu pierna?
Por otra parte, son legión los tíos que no se sienten en absoluto identificados ni orgullosos de este prototipo de homo-obsesus. Y no sólo eso, sino que reniegan absolutamente de ese sobreentendido de que las tías que enseñan pechuga o pienna van "provocando", como si ellos fueran animales incapaces de controlar sus instintos. Entre otros muchísimos de éstos, están mi padre, Elchico, mi hermano. Soy una torpe con suerte.
Voy a ver si consigo ir saliendo del jardín: en El País digital de hoy (15 de febrero 2008), hay un artículo titulado "¿Qué se siente al llevar un pañuelo en la cabeza en EEUU?" que habla sobre la iniciativa de un programa de televisión consistente en recibir vídeos con experiencias de musulmanes en los USA. Nunca viene mal, de todas formas, intentar ponerse en el lugar del prójimo.
Saludos, torpes.

viernes 8 de febrero de 2008

everybody is talking at me

Últimamente me hablan y no me entero. No es que sea novedad, pero creo que ahora se me nota más. Voy con cara de guiñol de Abel Matutes ("aaah??").
Será porque he tenido que estar mes y pico convaleciente en casita, del sofá a la cama y de la cama al sofá. He leído hasta los tochobestsellers del momento, y he visto la tele y todo. Eso le licua la chola a cualquiera. Aunque he aprendido cosas, eh?, de verdad. Por ejemplo, que en el mundo hay varios tipos de pingüinos y que las crías son marrones y más feas que picio. Y también he aprendido que para ser un escritor publicado hay que tener pasta, morro y suerte. El talento es opcional.
A lo que iba: tengo al entonno pendiente de mí: familia, amigos... me preguntan cosas, me dan consejos, me regalan ropa, me llaman casi a diario, me dan besos... un sinvivir. Y yo, que no me entero. Y ellos, chica, estás como fría, distante, ausente, ooooig...
Y yo, que no oigo lo que dicen, sólo oigo los ecos de mi mente. Los acordes de Nilsson. Quiero ir donde el sol brilla aún a través de la lluvia, donde el calor seque mis ropas...
Estoy embarazada.