Veníamos ésta mañana mi barriga y yo conduciendo hacia Villatomarpor a sesenta por hora. Había una niebla de mil pares de huevas de congria, y no se veía nada. Así que ando despacito, siguiendo los dos puntitos naranjas de delante, que supongo que es un camión. En el último tramo de la carretera nacional, la niebla se disuelve un poco y puedo ver unos árboles fantasmales a los lados de la calzada. Luego la niebla se vuelve a cerrar, y casi ni veo los dos puntitos naranjas del camión que me precede.
-Agárrate- le digo a mi barriga- ésto es un bucle espacio-temporal, fijo. Ahora el Laguna se convierte en un DeLorean y aparecemos en mil novecientos setenta o por ahí. Calculo que mi entrada en el pasado familiar supone un desajuste tal que al final mis padres no se casan, y no nazco, o alguna hecatombe por el estilo. Y no sé cómo haremos para arreglarlo, porque yo no sé tocar "Johnny be good".
Pero no. El Laguna sigue siendo un Laguna y enseguida distingo el cruce de Villatomarpor. Mierda. Hoy que estaba yo poseída por el espíritu aventurero de Marty McFly.
Según entro a laOfi, ElNotas sale de su despacho con cara de urgencia y me "comenta" que "habría que" ordenar el expediente de las obras de la Ermita. Le digo que vale demasiado pronto: el expediente en cuestión consta de dos cajas de cartón de esas definiclas unisystem llenas hasta reventar de papeles. ¿Orden? Ninguno. Pero bueno, para ésto me pagan. Mierda otra vez. Hoy necesito al espíritu de Mónica Geller, y no el de Marty. Aún así me pongo manos a la obra y en cuatro horitas hemos pasado de estonohaydiosqueloentienda a Cronología Detallada de las Actuaciones en torno a la Obra de la Ermita con Dossier Adjunto de Documentos relacionados según Fecha de Entrada en Registro. Chin pún. Creo que me he ganado los garbanzos de hoy.
El día transcurre sin más, y por la noche ElChico me pone ojitos porque quiere ver el Barça-Valencia que echan por la tele. Para mí el único aliciente del partido es que sale Yayá Touré (qué bueno está el hombre, del derecho y del revés). Pero como a la media hora han enfocado muy poquito a Touré Yayá (cómo me gustas, tío, por delante y por detrás), y además la voz del comentarista éste de Telecinco que se parece a Sarkozy me pone un pelín nerviosa, me voy a la cama prontito.
-Vaya día tonto- me dice la almohada. Pues sí. No he descubierto un continente, ni he coronado ningún pico inexplorado, ni he inventado ninguna vacuna contra los males de este siglo.
-Algunos vivimos así, -le digo a mi barriga,- y vale más que lo sepas pronto. En general, el mundo es una caca bastante grande, y los mindundis sólo sobrevivimos si aprendemos a ver las pequeñas cosas bonitas que pueden llegar a crecer entre la basura. Yo últimamente ando entretenida, esperando a que nazcas para ver tu sonrisa. A ver si mañana hay más suerte y pillamos el bucle espacio-tiempo entre la niebla. Igual aterrizamos dentro de veinte años y constato que eres un tipo feliz - .
Saludos, torpes.

