miércoles 18 de febrero de 2009

el plan Bolonia y su puta madre.

Es que yo, a mis años, no estoy ya para éstas cosas.

Ésta mañana, cuando me he mirado al espejo, la cara sin afeitar, las ojeras, las legañas, me han dicho, todas a coro: "Nicolás, qué mayor estás". Y se han reido hasta mis dolores de la rodilla, que normalmente tienen muy mal humor.

Llevaba cuatro días de lo más tristón, desde lo de la manifa contra el Plan Bolonia, en la que me metí a sabiendas de que pasaría lo que pasó: que cuatro niñatos estúpidos se pondrían a quemar papeleras dejándonos a todos los demás a la altura del betún. Y son los que salen en las noticias, los borregos, por supuesto. Que luego, en el telediario, parecía aquello Sarajevo, piedras paquí y pallá con la policía, carreras, contenedores ardiendo. Y ni una palabra sobre nuestra asociación, ni sobre los más de trescientos que estábamos encerrados en la sala de usos múltiples, debatiendo el tema. Ni sobre lo que pedimos con nuestra protesta.

Mi mujer, que se ha levantado cuando yo estaba acordándome de éstas cosas y dejandome abierto el grifo del agua caliente, me ha leído el pensamiento, como siempre, y me ha abrazado por detrás, como siempre, abarcando ésta barriga fofa que me cuelga debajo del pecho desde hace por lo menos veinte o veinticinco años. Y, con cara preocupada, me ha levantado la camisa del pijama por la espalda, para observar que el vergazo que tengo marcado sobre el culo evoluciona favorablemente del morado al verde. "Joder, con Quiñones, vaya ostias da, el muchacho", ha dicho ella. "Lo vas a tener que condecorar", he dicho yo, y nos hemos reido y nos hemos dado el beso de buenos días.

Quiñones es el policía que me estrelló la porra en los riñones. (Rima y todo). Y casi me lo merecí, porque yo, que ya tengo una edad y no debería, me metí en todo el medio del fregao. No lo pude evitar: vi a Richar, a Tobías -que es hijo de un concejal- y a otros cuatro o cinco más, que no sé qué idea tienen de lo que es reivindicar algo, y a otros tantos que no eran ni del Instituto, empezar a volcar containers y a preparar la movida, y me fui hacia ellos. "Oye, que no", les dije, inútilmente, "qué ésta no es la manera, chicos", pero ellos a lo suyo, que si dame ése adoquín que está suelto, que con ésto me cargo yo seis o siete cascos antidisturbios por lo menos. Y llegó la poli, claro, y yo, que los veo venir, en vez de meterme en el Instituto a rebatir argumentos, que es lo mío, me fui como una bala hacia ellos. Que son alumnos míos, quería decir, y no me salía ni la voz, que no tienen ni idea, quería seguir diciendo, y no podía, que voy a llamar a sus padres, tenía que haber dicho, mientras corría hacia "el grueso de los antidisturbios", como dijo luego la reportera esa tan mona del telediario. Grueso, y una leche, que eran cinco polis, jovencitos, Quiñones entre ellos, que me vio llegar a toda pastilla, y abalanzarme sobre él (es que me tropecé en el último momento), y me sacudió el vergazo que ahora va cambiando de tonalidad en mi espalda.

"Uy, coño", dijo en cuanto me dio, "pero si es usted el marido de la Jefa". Y , le tuve que decir, colocándome las gafas, sí, soy yo, porque mi mujer es la Comisario Jefe de ésta ciudad pequeñita en la que nunca pasa nada hasta hoy. Y entonces, Quiñones, porra en ristre, me sonríe, "Profesor Bálsamo", me dice, y yo, que sí, que soy yo, y él va y me dice que fue alumno mío -para más inri- y que recuerda con mucho cariño mis clases. Lo miro y lo reconozco, a aquél chaval despierto y preguntón, "¡Quiñones!", y me dan ganas de abrazarle. Creo que a él también, aunque no es el momento ni el lugar, y nos quedamos los dos un momento atorados, hasta que yo vuelvo al Instituto y él a repartir candela.

Y luego a casa, triste, vencido, dolorido, a ver las noticias resoplando indignación. Y hace ya cuatro días de ésto, y es que no se me pasa, la tristeza, no se me pasa.

Mi mujer, la Comisario, me prepara unas tostadas y dibuja en ellas un corazón de mermelada de albaricoque, y cuando la miro antes de marcharme al Instituto me guiña un ojo y me dice "Cuidado ahí fuera", impostando la voz, como los Jefes de Policía de las películas les dicen a sus muchachos antes de salir a patrullar.

Y yo me voy a clase, a que precisamente tú, Tobías, me preguntes ésto que me estás preguntando ahora.

Que para qué sirve estudiar Historia. Que tú crees que no sirve para nada.

Pues te lo voy a explicar, hombre, te lo voy a explicar para que lo entiendas:

Imagina que tú, Tobías, ésta noche, al acostarte, olvidaras todo lo que has aprendido en tu vida. Que mañana, de pronto, no supieras comer con cuchara, ni agarrar un vaso para beber, ni juntar sílabas con sentido para decir palabras. Que, de pronto, no supieras andar, ni correr, ni conducir tu moto. Que hubieras olvidado las matemáticas de primaria y no supieras ni sumar. Que no acertaras a coger el boli como debe hacerse para escribir. Más aún, que no tuvieras ni idea de lo que significa que se encienda esa luz roja tan bonita en el semáforo. Que no tuvieras capacidad de deducir qué puede pasarte si metes la mano en una cazuela con agua hirviendo, por ejemplo. Imagina cómo sería tu vida si cada día tuvieras que aprenderlo todo de nuevo.

¿Ves por dónde voy? ¿Lo veis todos, chicos y chicas?
La Historia es el aprendizaje vital de la Humanidad. Así que sí, es indispensable, es absolutamente necesario aprender Historia para poder avanzar. Avanzar inteligentemente, se entiende.

Y ahora vamos a repasar las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial, para que no os queden dudas antes del examen. Vamos a repasarlas rapidito, antes de que el Plan Bolonia y su putísima madre nos arrollen y nos manden a todos a apretar tuercas, como autómatas.

Jesús, qué mañana tengo. Perdonadme.
Por dónde íbamos...
(ésto es una ficción tonta de las mías. La realidad, aquí: http://noticiasdesdeturquia.blogspot.com/).
Saludos, Torpes.

17 comentarios:

gurmo dijo...

totalmente de acuerdo... Ya se ve que vamos camino de lo que vamos... en fin. Por cierto, no se llama Andrés, sino Mau, y se va a poner muy contento al leerlo, creo yo :)
Un beso enorme. Cuento las horas pa vernos

xirly dijo...

sobre el "Sapere aude!", encuentro muy bonito que una escuela tenga este lema. A ver si así se les pega algo a los alumnos... Y por el del estudio sobre el talento, sí, esoy de acuerdo que la ciencia es para cuestionarse cosas. Aunque una buena aplicación de la religión (otra vez, lo sé) tampoco va mal para cuestionarse cosas... ¡Hasta la próxima!

NdT dijo...

De ficción nada. Es el día a día y una forma perfecta de explicarlo, como siempre haces.
Por cierto, el que explica mejor lo que ocurre con las privatizaciones, los nuevos planes de educación etc etc es este otro Mau http://teoremafilmestudio.blogspot.com/2009/02/moreso-y-la-fiesta-neoliberal.html

un saludo,

PD: por cierto Javi, sabes que eso de Mau, en samoano quiere decir "opinión"? Lo que aprende uno, bendita wikipedia!

Ire dijo...

Una vez lo estudias te das cuenta de lo importante que es saber esas cosas, pero en el momento, por lo menos a mi, me ha parecido siempre un tostón, para que nos vamos a engañar...
Y sobre bolonia, a mi en concreto no me viene mal, sólo me cambian el calendario, y para los que están por venir en ciencias tampoco está mal. Los que están peor son los de letras...pero tampoco estoy muy puesta en el tema...

gladiator dijo...

como parece que prefieres ésto a los mails, te comento:
me flipa tu escritura, como siempre, me llega, me llena.
y estoy absolutamente de acuerdo.
y creo que el porfesor Nicolás Bálsamo eres tú dentro de treinta años. y te imagino perfectamente metiéndote en fregaos de esos. y me gustaría ser alumno tuyo. y...

El Zorrocloco dijo...

Esto es triste, triste, triste. Y no porque la gente no haga nada, sino porque ni siquiera les importa lo más mínimo (generalizando).

La desinformación sobre este tema es total, y como pasa con las reformas que se hacen a "hurtadillas", no puede acarrear nada bueno.

Por ponerte mi ejemplo, estoy en segundo año de una diplomatura, y en mi universidad nadie sabe si el próximo año terminamos (es un decir...) o tendremos que hacer un cuarto año, porque Bolonia nos pilla de por medio. Algunos dicen que no porque entramos con el plan viejo, pero cada vez oigo a más estudiantes resignados comentar que: "no es obligatorio hacer el cuarto, pero es que si no luego..."

Menuda mierda de políticas de educación. Y de muchas otras cosas u__u

gloria dijo...

De tonta nada, Dudo, das una lección impresionante, al menos eso he leído yo. Porque tus ficciones podrían ser tan reales y tan ciertas, que lo son, en algún lugar lo son. A mí esta historia me ha encantado, y me quedo con el desayuno, si no te importa, es que tengo cierta debilidad...
Un abrazo encanto.

fundidoenlabio dijo...

Me ha gustado muchísimo, Dudo. Yo también te he imaginado plantando cara como el profesor Bálsamo, poniendo carota de pocos amigos y luchando por tus causas. Te he imaginado con un ardor guerrero (entiéndase) del que yo carezco.
Un apunte: me encanta ese humor tan tuyo impregnado de mala leche.
Un brazo muy largo.

isitabcn dijo...

A mí también me ha encantado la historia... medio ficción o medio verdad, es increíble lo que está pasando (de nuevo) con el tema estudiantil y las reformas.

I. Ballestero dijo...

No sé si hace falta, pero no me canso de repetirlo... me declaro incondicional de tus tontas ficciones... que, por cierto, parecen reales como la vida misma... admiro tu capacidad de hacer de la realidad relato, y del relato una abrumadora realidad...

tienes razón, no nos conocemos, pero como si lo hiciéramos de toda la vida...

abrazos

mariokun dijo...

Si, desgraciadamente es una ficción demasiado real...

Por mi parte, el plan bolonia amenaza con dejar a los informaticos sin titulación universitaria, y a los que ya la tengamos, con una cara de idiotas que pa que...y lo peor es que se informa poco y mal...

Hoy precisamente hemos estado hablando en el desayuno sobre cómo está el periodismo en españa...siempre el morbo, o lo que más llame...

Por aquí está todo el mundo revolucionado con el caso de Marta, la chica sevillana que asesinaron...ahora dicen que hay unos videos suyos en una fiesta, y que segun dicen "le gustaba demasiado la fiesta...". Pues coño, como a cualquier chica de su edad...que coño pretenden con eso???

Dejad descansar a los muertos joder!

Vero dijo...

Buenas y tres cosas,

Una, que los adolescentes no han creado el mundo en el que viven, cuidado con echarles la culpa de algunas cosas, y a veces de todo.
Dos, opino que el plan bolonia va a ser un puto desastre. No se puede empezar una casa por el tejado, intentando implantar un nuevo sistema desde los alumnos, sin profesores que realmente tengan el ánimo de "desapalancarse".
Y tres, muy necesaria la historia, mucho, como todo el conocimiento, la sordera mental tristemente abunda en demasía, y así nos va :/

Saludos!

Malvada Bruja del Norte dijo...

jajajaj... Me he reído con la escena hogareña, con el quiebro de la Comisaria y el profe, con su tropiezo con el policía que además era un ex-alumno. Después sigo leyéndote y me pongo más triste...por qué estudiar historia:

Porque el "Presente debe salvar al Pasado para poder transmitirlo al Futuro".

La frase no es mía, pero me encanta y siempre que me preguntan por qué estudié Historia del Arte, la suelto.

Un beso enorme!

Alejo Sants dijo...

ay, qué jodía eres y qué bien escribes... por cierto, que ya te dije lo de nuestra revista y no me has contestado... queremos publicar el cuento del viejo de la bicicleta, ¿tienes inconveniente?
Contéstame por mail, por favor.

fritus dijo...

oigame que me ha encantao...todo. el relato, el profesor balsamo, sus mollas de cincuentón, y esa mujer tan guay que es comisaria pero le prepará la tostá...y hasta ese antidisturbios , Quiñones ( tiene una rima muy mala, como los Montoya, vamos...) .
En fin,...servidor de usté es el vivo ejemplo del plan Bolonia anticipao dos décadas...toda mi vida queriendo estudiar historia y acabé licenciandome en derecho, por aquello de las salidas ( las profesionales...aunque de las otras también había, que le voy a contar) .
Con respecto al Raki...lo probé en Estambul..y me gustó...las dos cosas...Estambul, y el raki ( aunque tampoco han inventao nada...aquí hace siglos que lo bebemos y los castizos le llabaman "palomita").

un abrazo

Cecilia Alameda Sol dijo...

Muy bien, me encanta que la mujer sea la poli y el hombre el maestro. Así se van cambiando los roles tradicionales, que es algo que irá consiguiéndose cuando las mujeres que saben escribir, como tú, amiga, vayan acumulando y publicando páginas de relatos, como éste.

elshowdefusa dijo...

¿Sabes qué ha pasado? Que la otra tarde H. y yo estábamos en la cocina, yo venía de leer y él de leerte a ti, y me dijo: ¿has leído lo nuevo de Dudo? Y yo le dije que no y le pregunté y me contó la historia por encima y ahora, claro, ya me la sabía. Pero ha sido como si él nunca me lo hubiera chivado, porque me ha gustado tanto... y lejos de hacerme gracia Nicolás, me ha parecido muy tierno. Ay, Nico, profesor Bálsamo.

Y ahora te cuento un secretillo.

Una noche H. y yo dormimos en la universidad por el plan Bolonia. Hacía una escasa semana que estábamos juntos y nos había dado por llevarlo en secreto. Imagínate el poco caso que le hice a la asamblea y a la causa. Por la noche, en los sacos, dormimos juntos, cogidos de la mano.

Al día siguiente lo sabían todos.